Metamorfosis nazi-fascista
      del estado español

      Justo de la Cueva Alonso


      EL 27 VENDIMIARIO DE FELIPE GONZÁLEZ (Historia de una traición)

      (Prólogo de un libro inédito que fue rechazado en la mañana del 23 de febrero de 1981 por el editor que lo había encargado)


      La historia de un Misterio: El del Felipe que triunfa fracasando

      Esta "otra" historia del PSOE es también, lector, la historia de un misterio. De un misterio la mar de misterioso. Porque lo de Felipe González Márquez empieza por ser sospechoso y acaba por ser misterioso. Sospechoso es que el secretario general de un partido obrero le guste tanto a los banqueros; que éstos digan, como han dicho, sin ir más lejos, durante la crisis gubernamental del mes de enero de este año, que a la Banca no le inquieta en absoluto que Felipe llegara a ser Presidente de Gobierno, que lo que le inquieta son sus militantes. Sospechoso es que el secretario general de un partido secularmente antimonárquico y antiborbónico le sea tan simpático al Rey Borbón de la Zarzuela. Sospechoso es que el secretario general de un partido secularmente antimilitarista, que incluyó expresamente en su programa de los años treinta la disolución de la Guardia Civil, y en su Congreso de 1976 la disolución de todos los cuerpos represivos del franquismo, esté a partir de un piñón con los que él llama "ciudadanos de uniforme". Sospechoso es que el secretario general de un partido que tiene como programa máximo vigente conseguir la sociedad sin clases, sea jaleado, aplaudido y vitoreado por la prensa de las clases dominantes, por el monárquico ABC, por el católico YA, por el archiburgués LA VANGUARDIA. Sospechoso es que el secretario general de un partido que tiene corno programa máximo vigente conseguir la sociedad sin Estado sea proclamado a los cuatro vientos como "hombre de Estado", como líder "con talla de estadista". Y ande siempre presumiendo de que pone por encima de sus afanes partidistas el atender a LAS NECESIDADES DEL ESTADO.

      Todo esto es sospechoso. Sospechoso porque apunta inequívocamente al hecho de que ese hombre ha aceptado convertirse él y convertir a su partido en una pieza del nuevo sistema de dominación, convertir lo que, debía ser -según su programa- una arista para romper el Estado capitalista, en una pieza para reforzarlo. Pero lo que raya en el misterio es cómo triunfa en su partido un líder que le lleva de fracaso en fracaso. Misterioso es este Felipe que como raro Rey Midas convierte los fracasos de su Partido en triunfos personales. Hay excepciones, pero la regla en los partidos políticos de las democracias europeas y americanas es que el líder que cosecha una derrota electoral estrepitosa es sustituido. Pues bien, sucede que Felipe González Márquez es lo que en el argot electoral yanki se llama un "loser", un perdedor. Por decirlo en la sonora lengua catalana electoralmente está cremat, frustrat i fracassat. Es el líder del PSOE que ha llevado a éste a los más brutales fracasos electorales de la historia del partido. Nunca ningún líder del PSOE perdió tantos votos socialistas como ha perdido Felipe. Y, misterio, ahí sigue.

      Se dice pronto. Pero hay que darse cuenta de lo que significa que Felipe haya perdido en tres años UN MILLÓN QUINIENTOS. SETENTA MIL votos socialistas. Por lo menos, porque no podemos saber cuántos perdió en el pucherazo. Al salir del régimen franquista la memoria colectiva de las clases dominadas, el prestigio del "Abuelo" Pablo Iglesias, el recuerdo de Largo Caballero, la "marca" de fábrica del PSOE, la influencia soterrada de un millón largo de abuelos españoles que "antes de Franco" fueron de la UGT, todo eso puso en manos de Felipe más de seis millones de votos socialistas. El 15 de junio de 1977 se contaron 6.039.840 votos socialistas bajo las banderas del PSOE y del PSP. El 3 de abril de 1979 esas banderas se presentaron unidas bajo el liderazgo de Felipe y consiguieron sólo 4.598.023. En menos de dos años Felipe había perdido UN MILLÓN CUATROCIENTOS CUARENTA Y UN MIL votos socialistas. Once meses después, en las elecciones para el Parlamento vasco, perdía otros dieciséis mil votos. Y a los once días otros ciento doce mil en las elecciones para el Parlamento catalán. Del 15 de junio de 1977 al 20 de marzo de 1980 Felipe ha perdido 1.570.917 votos socialistas.

      Y, sin embargo, sigue. Los fracasos del PSOE, cosechados bajo la dirección y el mando de Felipe, se convierten en el triunfo personal de Felipe.

      En un anexo de este libro encontrarás, lector, el detalle estadístico de la sangría electoral del PSOE a lo largo de las sucesivas consultas a las urnas. En las tripas de esta "otra" historia del PSOE hurgaremos en los detalles de dos de esos fracasos que revisten especialísimo interés por las circunstancias que en ellos concurren: el fracaso catalán y el fracaso vasco.

      El fracaso catalán del PSOE de Felipe ha sido excepcionalmente importante En Cataluña los socialistas de Felipe estaban rozando el Gobierno con las puntas de los dedos. Habían ganado nítidamente el 15-J-1977, el 1-M-1979 y el 3-A-1979. Al empezar la campaña electoral todos los pronósticos les daban como ganadores. Y perdieron. Perdieron tanto y tan brutalmente que si en el conjunto del Estado español Felipe lleva perdida la cuarta parte de los votos del 15-J-1977, uno de cada cuatro, en Cataluña el 20-M-1980 el PSC-PSOE había perdido la tercera parte, UNO DE CADA TRES VOTOS de los que tuvo en el 77. He vivido íntegra, lector, esa campaña electoral. Con un equipo de especialistas en técnicas electorales he asistido a docenas de mítines, hecho cientos de fotografías y grabaciones, recogido ejemplares de toda la propaganda. En esta "otra" historia del PSOE encontrarás también los resultados inéditos hasta ahora de las encuestas que hicimos para averiguar, después de las elecciones, por qué habla perdido el PSOE en Cataluña. El fracaso vasco del PSOE de Felipe es todavía peor. En el conjunto del Estado español, Felipe ha perdido la cuarta parte de los votos de 1977. En Cataluña ha perdido la tercera parte. Pero es que en Euskadi HA PERDIDO LA MITAD. El 15 de junio de 1977 los socialistas eran la primera fuerza política de Euskadi y en función de ello el primer presidente del ente preautonómico fue el socialista Ramón Rubial. En las cuatro provincias vascas (Alava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya) las banderas del PSOE y el PSP sumaron 338.095 votos. En las elecciones para el Parlamento vasco y para el Parlamento Foral de Navarra sumaron solo el 53%, 178.880 votos, bajando al tercer puesto, adelantados por el Partido Nacionalista Vasco que les arrebató el puesto de primera fuerza política vasca y por la coalición de Herri Batasuna, que les arrebató el puesto de primera fuerza de la izquierda vasca. Hay que vivir en Euskadi como yo vivo para entender bien el tremendo significado del hundimiento del PSOE en estas tierras. Hundimiento del PSOE que hoy, doce meses después de las elecciones para el Parlamento vasco, es aún mucho mayor de lo que esas cifras, de por sí brutales, expresan. Porque es, sencillamente, crucial y fundamental. Porque Euskadi es la única porción del Estado español que ha rechazado de forma suficientemente explícita el famoso tránsito a la democracia. La única porción del Estado español donde una fuerza política de izquierda, Herri Batasuna, que rechaza la Reforma y la Constitución, que rechaza con igual decisión el viejo sistema de dominación franquista y el nuevo sistema de dominación, que sigue exigiendo la ruptura democrática, que une en una misma lucha la exigencia de la autodeterminación y la consecución del socialismo, que no se rinde, es una fuerza política mayoritaria. Mayoritaria en la izquierda según las elecciones de hace un año. Mayoritaria en Euskadi si se celebraran elecciones en este momento. Mayoritaria ya en la calle, en los pueblos y la lucha. Euskadi es también la única porción del Estado español donde, con el evidente apoyo de cientos de miles de hombres y mujeres del pueblo vasco, continúa la lucha armada contra el Capital y por la independencia llevada a cabo por una organización revolucionaria, ETA, cuyo nombre vitorean cientos de miles de gargantas en las calles de Euskadi. Euskadi es la piedra de toque de toda la operación del bloque de clases dominante para sustituir el sistema de dominación. Euskadi es también el lugar donde más claramente el PSOE de Felipe ha mostrado su sumisión a ese plan del bloque de clases dominante, donde ha actuado más claramente como pieza del nuevo sistema de dominación, como apoyo y "coartada" "obrera" de la represión, donde la misma mañana que Joseba Arregi moría asesinado por las torturas policiales el portavoz del PSOE García Damborenea (¡vergüenza y oprobio sobre su nombre!) defendía en el Parlamento vasco la necesidad de la Ley Antiterrorista que había facilitado esas torturas. Y volvía a dar votos "socialistas" para esa Ley. Euskadi es así la prueba de dos cosas importantes: la prueba de que el PSOE de Felipe se ha convertido en un aparato de Estado, en una pieza más del sistema de dominación capitalista sobre la clase obrera, y la prueba esplendorosa de que la clase obrera no es tonta y cuando la práctica de la lucha de clases agudiza su conciencia, sabe identificar y rechazar a los traidores.


      La historia de cómo Felipe González cometió un delito de apropiación indebida y fue cómplice de la malversación de fondos del PSOE

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